lunes, 30 de marzo de 2009

sábado, 28 de marzo de 2009

Aprovechando el viaje.


Columna de José Manuel García Bravo. Concejal de C´s en Sant Andreu de la Barca.


En el orden del día del próximo pleno figura la adhesión al Pacto de Alcaldes (Covenant of majors), puesto en marcha por la Unión Europea, como mecanismo de participación de la ciudadanía en la lucha contra el calentamiento de la tierra. Esta iniciativa compromete a los ayuntamientos a iniciar una serie de actuaciones para contribuir a la reducción de emisiones de CO2. El plan de acción implicará costes por su desarrollo e implementación y los derivados de acudir a Bruselas a suscribir el compromiso, si no se ha hecho ya. Sin ningún género de dudas se aprobará por unanimidad.

Sin embargo tenemos un problema doméstico mucho más cercano que no se soluciona. Año tras año podemos observar en los informes emitidos por la Generalitat de Catalunya que la emisión de partículas PM10 a la atmósfera de nuestro municipio se mantiene constante. Sant Andreu de la Barca forma parte de ese grupo selecto de 5 municipios del Baix Llobregat en que la presencia de este contaminante supera los límites máximos. Casualmente Castellbisbal, sede de la empresa identificada como contaminante, no figura entre esos municipios.

Según un estudio de la Comisión Europea, publicado a comienzos de 2005, la presencia de estas partículas en la atmósfera produce cada año 288.000 muertes prematuras. Otro estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicado en 2004 afirma que la exposición a las partículas en suspensión es la causa de muerte prematura de 13.000 niños de entre uno y cuatro años de edad, cada año.

El problema está identificado, las soluciones planteadas han pasado por ser puramente administrativas y de trámite. La Generalitat de Catalunya, competente en la materia, sitúa a Sant Andreu de la Barca en una zona de protección especial desde hace años, sin más. Nuestro Alcalde, durante la campaña electoral de las municipales, firmó un convenio con la empresa CELSA, identificada como la emisora de este contaminante, comprometiéndose una y otra parte a solucionar el problema. Nada de nada, los datos están ahí.

Ciutadans lleva dos años pidiendo datos del cumplimiento de ese convenio y sobre las acciones que se van a llevar a cabo para solucionar este problema. Recientemente nuestro Alcalde ha vuelto a firmar otro convenio en el que CELSA aporta a nuestro municipio 60 mil euros para la implementación, creación, realización de servicios y actividades culturales, docentes, educativas y sociales. Desde Ciutadans rechazamos esa aportación económica y le decimos a Celsa que utilice ese dinero para implementar medidas que permitan reducir la emisión de los contaminantes. Obviamente a nuestro Alcalde le pedimos que devuelva ese dinero. El silencio no se compra.

Asimismo le recordamos a nuestro Alcalde la Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, de 25 de julio de 2008, que obliga a la realización de planes de acción a corto plazo para minimizar la contaminación por PM10 a valores no perjudiciales para la salud humana. Esta sentencia la pueden obtener en la sede del Tribunal que se encuentra en Luxemburgo, muy cerca de Bruselas. Así aprovechan el viaje.

martes, 24 de marzo de 2009

lunes, 23 de marzo de 2009

miércoles, 18 de marzo de 2009

Menos raza.

domingo, 15 de marzo de 2009

martes, 10 de marzo de 2009

Maneras

Sabino Méndez en La Razón.

Puede que lo que sucede en el País Vasco sea –como casi todo en los humanos– un asunto de maneras. Que toda una generación y sus mayores estén quemados ya por los muertos, los rencores, los crímenes y las indignidades de los amigos. Que tanta mitología y leyenda de pueblos imaginarios los haya incapacitado para pilotar cualquier tipo de transformación de valores de su sociedad.

¿Se puede desaprender lo aprendido? Porque sería una ordinariez pensar que el olvido depende de los propios humanos si nunca hemos podido decidir al irnos a dormir que mañana nos levantaríamos amnésicos y, luego, al despertar al día siguiente no saber quienes imaginamos que somos. Quizá, por tanto, los de antes no sirvan. Ni los que fueron educados por los de antes. Esa transformación puede hacerla una nueva generación que entienda que lo que ha decantado esa situación indigna ha sido la tozudez de los parientes, familiares y simpatizantes de las víctimas que entonaron el «no nos moverán» y acabaron agotando con sus buenas maneras las excusas de los asesinos. Todo lo demás es música de flauta. No se trata de que tengan que existir vencedores y vencidos. Tampoco de que tengan que pedir perdón u otras inutilidades los asesinos porque ya me dirás tú si no es doblemente más macabro y repugnante que te pidan perdón después de pegarte un tiro en la cabeza. Hay unos valores morales que están ganando (los de los víctimas) y otros que ya han perdido (los de los asesinos y sus, aún más irritantes intelectualmente, justificadores). No se podía imponer la voluntad de unos pocos con la violencia. Hay que gobernar contando con todos.

Bienvenidos a ese descubrimiento aunque sea con treinta años de retraso. Bienvenidos a Stuart Mill. Bienvenidos a la democracia.