jueves, 26 de febrero de 2009
domingo, 22 de febrero de 2009
Sin unas políticas claras.
Un artículo de Carmen Leal, publicado hoy en El Mundo:
La UNESCO proclamó el 21 de febrero de 1999 Día Internacional de la Lengua Materna, y desde 2004, la Asociación por la Tolerancia ha escogido este día para reivindicar el derecho a la educación en lengua materna. Lengua materna es la que oye el niño de labios de su madre desde los primeros días de su existencia, las nanas, las dulces palabras entre besos y arrullos; es la lengua del afecto y del sentimiento. El niño, al nacer, tiene en el cerebro los circuitos duros, genéticamente programados, capaces de grabar en ellos cualquier idioma, pero es la lengua de los padres la que modela esos circuitos en un lento proceso físico/químico, por la anatomía y la fisiología. Aunque la primera palabra aparece hacia el año o año y medio, y hacia los tres años construye frases, el idioma no se cuaja hasta el periodo de reflexión lógica (en torno a los seis o siete años). No es lo mismo grabar en esos años tempranos un idioma que otro, porque se captan y aprenden matices sensoriales y emocionales que son transferidos con las palabras de esa primera lengua como no lo serán con ninguna otra que se aprenda después. Ese idioma es el que queda más profundamente anclado en el cerebro humano con el que el niño definitivamente dibujará el mundo y sus gentes.
La UNESCO defiende como axiomático que «la mejor forma de enseñar a un niño es a través de la lengua materna» y añade que esto es así incluso para la alfabetización de adultos. Y da instrucciones precisas para ello: organización de grupos si existen varias lenguas, material de lectura, capacitación de docentes etc. El mantenimiento de la lengua materna es objeto de aceptación en todo el mundo, incluso por países modestos como Senegal (conviven hasta 23 lenguas) donde se respeta la escolarización en lengua materna y se enseña a niños en las mayoritarias lenguas wolof, pular, serer, dyola, mandingo y soninke, aunque el francés se vaya introduciendo gradualmente.
La UNESCO no pudo prever que cuando en un territorio existen dos comunidades lingüísticas diferentes y numéricamente similares, la lengua de una invadiese las competencias de la otra; menos, en un país desarrollado, en democracia y en pleno siglo XXI.Con la disculpa del aprendizaje del catalán se ha impuesto manu militari una forma de conocimiento de una segunda lengua, (el catalán para los castellanohablantes) denominada INMERSION, que consiste en inmersionar (introducir) al niño en el otro idioma desde el primer día y enseñarle todas las materias y todo su entorno en ese idioma que desconoce. Un cambio total de lengua hogar/escuela de forma precoz, total y obligatoria, imitando las experiencias de Lambert en Quebec pero sin los requisitos que Lambert propuso para que el método fuese satisfactorio: primero, alto nivel sociocultural de los padres; segundo, lengua materna del niño, prestigiada; tercero, tratamiento pedagógico específico y voluntario. Nada de esto se tiene en cuenta aquí, ya que el método es obligatorio, masivo en escuelas públicas y concertadas, y hay un desprestigio programado del castellano que ha sido convenientemente desalojado de las instituciones: Parlamento, Administración, Escuela etc. Los resultados negativos son evidentes. Según el Informe PISA (2003), el rendimiento escolar entre los castellanohablantes de Cataluña es mucho peor que el de los catalanohablantes: 27 puntos menos en Ciencias, 24 en Lengua, 32 en Matemáticas y 33 en resolución de problemas. Este tipo de escolarización ha sido objeto de sentencias condenatorias del TSJC, de reproche de instituciones como el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD) de la ONU, o la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI). Las autoridades catalanas hacen caso omiso de todo ello, incluso vulneran su misma normativa catalana, (Art.21.2, Ley de Política Lingüística de 1998). Se prima la «asimilación cultural» para la formación de la «Nación catalana» a costa del desarrollo afectivo e intelectual del individuo.
El bilingüismo de algunas comunidades autonómas no es un problema a resolver sino un patrimonio que conservar. La escuela equilibrada bilingüe no sólo es posible sino necesaria para el desarrollo equilibrado del ciudadano, la justicia social y la cohesión territorial de España. La UNESCO, al establecer este día como homenaje a la «lengua materna» incide en su importancia e insta a los poderes públicos a garantizar a cada persona la posibilidad de conocer bien su propia lengua, como forma prioritaria de expresión, a lo largo de toda su vida.
La UNESCO proclamó el 21 de febrero de 1999 Día Internacional de la Lengua Materna, y desde 2004, la Asociación por la Tolerancia ha escogido este día para reivindicar el derecho a la educación en lengua materna. Lengua materna es la que oye el niño de labios de su madre desde los primeros días de su existencia, las nanas, las dulces palabras entre besos y arrullos; es la lengua del afecto y del sentimiento. El niño, al nacer, tiene en el cerebro los circuitos duros, genéticamente programados, capaces de grabar en ellos cualquier idioma, pero es la lengua de los padres la que modela esos circuitos en un lento proceso físico/químico, por la anatomía y la fisiología. Aunque la primera palabra aparece hacia el año o año y medio, y hacia los tres años construye frases, el idioma no se cuaja hasta el periodo de reflexión lógica (en torno a los seis o siete años). No es lo mismo grabar en esos años tempranos un idioma que otro, porque se captan y aprenden matices sensoriales y emocionales que son transferidos con las palabras de esa primera lengua como no lo serán con ninguna otra que se aprenda después. Ese idioma es el que queda más profundamente anclado en el cerebro humano con el que el niño definitivamente dibujará el mundo y sus gentes.
La UNESCO defiende como axiomático que «la mejor forma de enseñar a un niño es a través de la lengua materna» y añade que esto es así incluso para la alfabetización de adultos. Y da instrucciones precisas para ello: organización de grupos si existen varias lenguas, material de lectura, capacitación de docentes etc. El mantenimiento de la lengua materna es objeto de aceptación en todo el mundo, incluso por países modestos como Senegal (conviven hasta 23 lenguas) donde se respeta la escolarización en lengua materna y se enseña a niños en las mayoritarias lenguas wolof, pular, serer, dyola, mandingo y soninke, aunque el francés se vaya introduciendo gradualmente.
La UNESCO no pudo prever que cuando en un territorio existen dos comunidades lingüísticas diferentes y numéricamente similares, la lengua de una invadiese las competencias de la otra; menos, en un país desarrollado, en democracia y en pleno siglo XXI.Con la disculpa del aprendizaje del catalán se ha impuesto manu militari una forma de conocimiento de una segunda lengua, (el catalán para los castellanohablantes) denominada INMERSION, que consiste en inmersionar (introducir) al niño en el otro idioma desde el primer día y enseñarle todas las materias y todo su entorno en ese idioma que desconoce. Un cambio total de lengua hogar/escuela de forma precoz, total y obligatoria, imitando las experiencias de Lambert en Quebec pero sin los requisitos que Lambert propuso para que el método fuese satisfactorio: primero, alto nivel sociocultural de los padres; segundo, lengua materna del niño, prestigiada; tercero, tratamiento pedagógico específico y voluntario. Nada de esto se tiene en cuenta aquí, ya que el método es obligatorio, masivo en escuelas públicas y concertadas, y hay un desprestigio programado del castellano que ha sido convenientemente desalojado de las instituciones: Parlamento, Administración, Escuela etc. Los resultados negativos son evidentes. Según el Informe PISA (2003), el rendimiento escolar entre los castellanohablantes de Cataluña es mucho peor que el de los catalanohablantes: 27 puntos menos en Ciencias, 24 en Lengua, 32 en Matemáticas y 33 en resolución de problemas. Este tipo de escolarización ha sido objeto de sentencias condenatorias del TSJC, de reproche de instituciones como el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD) de la ONU, o la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI). Las autoridades catalanas hacen caso omiso de todo ello, incluso vulneran su misma normativa catalana, (Art.21.2, Ley de Política Lingüística de 1998). Se prima la «asimilación cultural» para la formación de la «Nación catalana» a costa del desarrollo afectivo e intelectual del individuo.
El bilingüismo de algunas comunidades autonómas no es un problema a resolver sino un patrimonio que conservar. La escuela equilibrada bilingüe no sólo es posible sino necesaria para el desarrollo equilibrado del ciudadano, la justicia social y la cohesión territorial de España. La UNESCO, al establecer este día como homenaje a la «lengua materna» incide en su importancia e insta a los poderes públicos a garantizar a cada persona la posibilidad de conocer bien su propia lengua, como forma prioritaria de expresión, a lo largo de toda su vida.
martes, 17 de febrero de 2009
En todos los sitios cuecen habas o en todos los sitios van cocidos
Imágenes del ministro japonés de finanzas, "supuestamente" bebido.
jueves, 12 de febrero de 2009
sábado, 7 de febrero de 2009
jueves, 5 de febrero de 2009
miércoles, 4 de febrero de 2009
lunes, 2 de febrero de 2009
jueves, 29 de enero de 2009
martes, 20 de enero de 2009
Símbolo de convivencia.
Un artículo de Elvira Lindo:
En mi vida he llevado una bandera en la solapa; por supuesto, no se me ha ocurrido colocarla en ningún lugar de mi casa, ni he sentido orgullo cuando la he visto izar en un acto oficial. Parte del año vivo en un país, Estados Unidos, en el que la bandera está omnipresente: en casas particulares, en restaurantes, en jerséis, en miles de souvenirs, en abriguitos de perro, en abrigitos de niño. Siempre he entendido este abuso como un signo del exagerado nacionalismo americano mezclado con una incurable excentricidad. Aunque nadie señala a nadie por vestir la bandera. A muchos americanos puede parecerles hortera ese exhibicionismo pero pasan de él de la misma manera que miran sin mirar al individuo que se pasea por Broadway con una serpiente enroscada al cuello. Respeto máximo a las extravagancias ajenas. Aquí, desde luego, distamos mucho de ser así. Estamos acostumbrados a ejercer nuestro juicio crítico (o criticón) a cada momento, y cuando vemos que un ciudadano luce la bandera española, aqunque sea en un objeto tan discreto como el llavero, inmediatamente creemos saber de qué pie cojea. La bandera española no tiene una imagen normalizada en nuestro país, y creo que los que dificultan esa normalización son los que, por un lado, la exhiben de forma amenazante, y por otro, los que la detestan. Vivimos en un país democrático y, por tanto, ambas posturas son respetables, pero creo que el nivel de crispación innecesario que provoca la bandera descendería si fuéramos capaces de entenderla como lo que es, el símbolo de una comunidad de ciudadanos, es decir, un símbolo de convivencia. De la misma manera que la presencia de la banderaza roja y amarilla en la plaza de Colón me parece invasiva y antiestética, no he entendido tampoco los problemas que ciertos políticos nacionalistas tenían en hablar con la bandera de España a sus espaldas cuando estaban en alguna institución española en el extranjero; me parecía desleal con el estado que les ampara.
Creo que la gran lección de normalidad con respecto a la bandera española la han dado nuestros deportistas y sus seguidores, gente en su gran mayoría muy joven. El triunfo de la selección española de fútbol en la Eurocopa fue una experiencia definitiva. Se trataba de un juego y de una celebración. Es cierto que hay espíritus simples que sienten que su espítitu patriótico se enciende en esas ocasiones pero, en general, se trató de la alegría que provoca el triunfo en una competición (y lo digo yo, que también me siento lejos de las alegrías colectivas).
Treinta años después del fin de la dictadura me gustaría que la bandera española se viviera como un símbolo democrático, nada más que eso. Para mí es suficiente. No hace falta que esos dos colores contengan un sentido "identitario", ni cultural, ni tan siquiera histórico, sino que sean el síntoma de que en nuestro país, personas de muy distinto signo, patrióticas o no, pueden convivir civilizadamente.
domingo, 18 de enero de 2009
Rueda de prensa sin preguntas.
La portavoz de ICV-EUiA en el Parlament, Dolors Camats ha declarado que su formación está sufriendo: "un acoso mediático y político". Yo la contestaría que ese es uno de los precios del poder, cuando mandas te caen críticas. Pero lo más importante para mí de esta "rueda de prensa" es que no admitiese preguntas de los periodistas. Políticamente, para mí, esa actitud dice mucho y define a una persona y a una formación. Y periodísticamente no se corresponde a la jerga profesional... Lo que hizo Dolors Camats no fue una rueda de prensa, lo que hizo fue emitir un comunicado. Mal van las cosas cuando el poder no acepta preguntas, mal van las cosas cuando el poder no quiere responder.
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