miércoles 2 de diciembre de 2009

Los fachas de Montilla


Edurne Uriarte en ABC

Este discurso de Montilla y los nacionalistas catalanes sobre los independentistas que generamos «algunos medios de Madrid» y «la derecha» es muy viejo. Habitual, por ejemplo, en el País Vasco cada vez que se ha detenido a miembros de las organizaciones del entorno etarra. Es que ustedes fabrican radicales con esas detenciones, lo que deben hacer es integrar a las criaturas, esas que quieren eliminar a todos los que se oponen a la independencia. Discurso que ha sido dominante, por cierto, hasta que el PSOE se ha colocado claramente en frente. De ahí que Grande-Marlaska haya podido hacer las últimas detenciones sin que nadie le acusara de fabricar nuevos radicales.
La diferencia en Cataluña es que el PSC se ha sumado allí al discurso nacionalista de la fabricación de independentistas. No lleven ustedes la contraria a estos radicales, déles lo que pidan, que es, casualmente, lo mismo que pedimos nosotros. Y si no les dan lo que piden, es que son ustedes unos fachas. Es la segunda parte de este discurso y de esta estrategia. Y ha tenido y tiene un enorme éxito en toda España porque el término facha lo define la izquierda en nuestro país, exclusivamente. Y lo ha aplicado tanto a los que persiguen a ETA como, ahora, a los autonomistas que respetan la Constitución.
Pero los auténticos fachas, que son quienes quieren acabar con el Estado de las Autonomías por métodos antidemocráticos, igual que los independentistas vascos y catalanes, son una minoría tan insignificante que ni siquiera tienen presencia en el debate político y mucho menos abrigo en el seno de «la derecha y los medios de Madrid», que son autonomistas. Los únicos ultras que tienen abrigo en partidos democráticos, organizan consultas ilegales con la vista gorda del PSC y coaccionan al Estado son los independentistas. Y esos son los fachas de Montilla y los suyos, exclusivamente.

domingo 29 de noviembre de 2009

Los Reyes opinan sobre el divorcio

sábado 28 de noviembre de 2009

Escándalo en Rumanía por la supuesta agresión del presidente a un niño

jueves 26 de noviembre de 2009

Vladmir Putin humilla en público a uno de los hombres mas ricos del mundo

Da escalofríos ver como Putin obliga a firmar un contrato...

martes 24 de noviembre de 2009

Una fascista en el PSOE



En esta foto vemos a la derecha a Maru Menéndez, actual portavoz del Grupo Parlamentario socialista en Madrid. A la izquierda (paradójicamente) a la niña Maru, una jovenzuela de bonita sonrisa.
Maru, te dedico este clásico de Burning.

domingo 22 de noviembre de 2009

Agreden al marido de la bloguera Yoani Sánchez en La Habana

sábado 21 de noviembre de 2009

¿Consiguen los socialistas apoyos a base de talonario?


http://www.sport.es/default.asp?idpublicacio_PK=44&idioma=CAS&idtipusrecurs_PK=7&idnoticia_PK=663748

miércoles 18 de noviembre de 2009

Insinuaciones de un fascismo blando


Félix de Azúa en El Periódico de Catalunya.


En su última película, Si la cosa funciona, mediocre traducción de Whatever works, Woody Allen supera el bache que supuso su empalagosa postal barcelonesa y vuelve a componer un carácter habitual en su obra, ese tipo exasperado cuya inteligencia en lugar de facilitarle la conformidad con el mundo le lleva a un choque frontal. Es un personaje en extinción y cuyos orígenes cabría situarlos en los años de la guerra fría. Vayamos por partes.
El actor que imposta a Woody Allen es Larry David, el cual tiene una trayectoria muy similar a la de Allen. Ambos son judíos, ambos son cultos, ambos son lúcidos, ambos tienen notables dificultades para soportar lo que para ellos es una misteriosa capacidad de sus semejantes para comportarse de un modo irritante. Puede ser la muchacha que disparata sobre arte con lenguaje de purpurina, el médico negro que salta como un tigre cuando oye hablar del color de la piel (aunque él sea dermatólogo), la señora que grita cuando suena el teléfono a las 21.30 horas porque «las 21.00 es el límite», y así sucesivamente, el caso es que tanto Woody Allen como Larry David se sulfuran enormemente con muchos comportamientos y entonces son ellos los que hacen el ridículo.

En algunas televisiones autonómicas (aunque no sé en cuáles) se ha pasado o está pasando la serie televisiva que dirige, produce, escribe y protagoniza Larry David Curb your enthusiasm, algo así como No te pongas estupendo, una invitación a callarse la boca en sociedad. En esta serie, que lleva nueve años emitiéndose, se desarrolla y matiza ampliamente el personaje de la película de Allen. Es este alguien que cree llevar razón cuando se indigna por lo políticamente correcto, cuando ironiza sobre la discriminación asimétrica, sobre el uso de eufemismos tipo «corporalmente redimensionado», sobre quienes protestan por el dolor infligido a los caracoles, los que utilizan el palabro miembra o la defensa de minorías como medio para lograr privilegios, como esa ministra que aducía que la criticaban «por ser mujer», como si fuera tan fácil ser mujer. Lo curioso es que esta actitud, que hace 20 años era ampliamente compartida por la zona ilustrada de la sociedad (sobre todo en la izquierda), va siendo cada vez peor recibida, de modo que las chanzas de Allen o de David se convierten en ofensivas para las minorías que se han establecido como grupos de presión. Justo aquellos sobre los que Allen ironiza.
Esta creciente coacción de la corrección política podría tomarse por una defensa de derechos poco respetados, pero en realidad es una estrategia de poder que se basa en la creación de culpables. Ciertamente, la fabricación de culpabilidad es la técnica esencial de la sociedad consumista. La casi totalidad de la publicidad utiliza por sistema los mecanismos de la culpabilización. ¿No te has percatado de que tus amigos huyen en cuanto apareces porque hiedes? ¿No deberías suprimir esa barriga grotesca? ¿Avergüenzas a tus hijos prohibiéndoles los bollos? ¿Eres tan fracasado que no tienes un BMW? ¡Estás toda arrugada!
La política, que ha ido aprendiendo de la publicidad las técnicas de culpabilización hasta el punto de que ya no se distingue un campo del otro, se dedica intensamente a la creación de culpables. El principal culpable es, naturalmente, la oposición, la cual, cuando ejerce su obligación de fiscalizar al poder real se convierte en «irresponsable», «traidora», «frívola», «machista» o «crispadora», cualquiera que sea el partido que gobierna. Sobre los ciudadanos, la acción se ejerce con mayor sutileza, pero en periodo electoral cada partido presenta al votante contrario como un cretino, un meapilas, un comprado o un franquista. No sólo en España. Todos hemos visto esos carteles en los que se tacha a Obama de fascista con motivo de la ley de sanidad pública.

Frente a la desvergüenza crítica del siglo XX y a su radicalidad furiosa (hoy sería impensable una publicación como Charlie Hebdo), se ha ido imponiendo una represión cuya tenacidad ha acabado por instaurar una censura casi explícita. Quienes vivimos la etapa franquista en España constatamos cómo regresan los usos intolerantes y represivos tan propios de este país, disfrazados ahora de grandeza moral. Y del mismo modo que uno vigilaba con mucho tiento lo que decía en público por aquellos años, ahora mira a su alrededor tratando de adivinar a qué lobi de privilegiados patriotas pertenecen los presentes antes de abrir la boca.
La película de Woody Allen, como la serie de Larry David, trata de ese exhibicionismo moral farisaico tras el cual solo hay intereses materiales, pero que tapa la boca eficazmente a cualquier expresión crítica. Al salir del cine pensé con pesadumbre que esta película será enteramente incomprensible e incluso ofensiva dentro de pocos años, cuando desaparezca la generación de Woody Allen. Estos viejales gruñones, casi todos cojos y judíos, son los últimos antifascistas que quedan.

domingo 15 de noviembre de 2009

Alcanzar la grandeza


"...No es la inmoralidad de los grandes hombres lo que debería infundirnos temor, sino más bien el hecho de que sea ésta la que, con tanta frecuencia, permita a los hombres alcanzar la grandeza."

Tocquerville.

viernes 13 de noviembre de 2009

Poker



Cuando una persona honrada juega al poker y pierde sigue jugando, cuando le hacen trampas se levanta de la mesa.

miércoles 11 de noviembre de 2009

Ramoncín consigue cerrar el canal de El Jueves en Youtube

"¡Montilla cabrón, trabaja de peón!"


http://societat.e-noticies.cat/montilla-cabron-trabaja-de-peon-34681.html